Nos Cuesta Hacer Cambios de Conductas, por no tener claro que Beneficios Obtendremos al Cambiarlas.
- Erika Reyes
- 21 nov 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 1 ago

Es común sentir que nos cuesta cambiar conductas como:
Llegar tarde a los lugares (ser impuntual).
Olvidar los compromisos (estás distraído).
Tener las tareas diarias desordenadas (tienes prisa, impaciencia).
No cumplir con las metas (falta de disciplina, perseverancia).
No es que sea difícil hacer cambios, es que nadie nos ha enseñado como se hacen, queremos cambiar una conducta porque alguien nos dijo que está mal, lo que nos llena de un sentimiento de culpa que nos dice, no soy bueno, no lo estoy haciendo bien. Cuando el punto de partida es el sentimiento de culpa, es difícil, se convierte en una lucha para complacer a otro sin cuestionarme primero si ese cambio me beneficia y si de verdad es necesario.
El punto de partida no debe ser cambiar porque otros o el entorno me lo piden, debe venir de un deseo real y autentico mío que comprende que me conviene cambiar esa conducta.
"Cuando reconoces los beneficios de cambiar,
tomas la decisión y lo haces, se acaba la lucha."
Cuando te detienes a observar esa conducta de aparente (impuntualidad, irresponsabilidad, desorganización, falta de metas) podrás reconocer que te estás juzgando y estás deseando cambiarla desde un sentimiento de culpa, pensando que está mal actuar así, pero, no estás tomando en cuenta otros factores que pueden estar creando esa resistencia al cambio.
Veamos un ejemplo:
Verifica si estás llamando las cosas por su nombre y si de verdad esa conducta es la que tienes que cambiar.
Ejemplo: Siempre llegas tarde, indudablemente estás teniendo una conducta de impuntual, te juzgas de impuntual, te castigas a diario por serlo y hasta le dices a tus amigos "vayan adelantando ustedes que yo siempre llego tarde y no quiero que se retrasen."
Pero, tal vez no eres "impuntual" eres perezoso (te demoras muchos en prepararte para salir) o tienes prisa (te llenas de muchas tareas y quieres terminarlas todas al tiempo), y todo eso genera que llegues tarde.
Si sigues llamándote "impuntual" te costará cambiar esa conducta y tal vez pasen años y no lo logres.
Las etiquetas como impuntual, perezoso, desordenado, etc.) muchas veces nos las ponen nuestros familiares y nosotros las aceptamos y lo damos por hecho. También no las ponemos nosotros mismos para castigarnos pensando que somos malos y que lo estamos haciendo mal.
En el ejemplo anterior podemos reflexionar lo siguiente:
Si revisas ¿Cuáles son las razones por las que llegas tarde? encontrarás que haces muchas cosas y en desorden; si empiezas a poner orden y prioridades en tus tareas, podrás salir a tiempo y llegar a tiempo a los lugares y el cambio ocurrirá.
Si observas también puedes descubrir que estás acostumbrado a actuar así porque otros lo hacen, porque es útil para protegerte de algo o alguien, porque tienes miedo a algo, porque quieres demostrar algo. Has estado llegando tarde como una forma de llamar la atención y mientras te sea útil no lo cambiarás.
"Al observar y reconocer que eres mucho más que etiquetas, el cambio ocurrirá."





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